Mermelada de albaricoques

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No he podido resistirme. Paseando por el mercado esta mañana he visto un puesto con unos albaricoques aparentemente muy apetecibles y a buen precio; y he acertado al comprarlos. No había pensado escribir una receta de mermelada pese a que la elaboro habitualmente, sobre todo con fresas, que es la que mejor comen en casa, o con moras (en este caso se une el gusto de hacerla con el gusto de salir una tarde de finales de verano para recogerlas).

Esta receta es una mezcla de varias recetas; la primera vez que hice mermelada me guié por lo que me contaron y a base de hacerla he ido afinando mi propia manera de hacerla.

Me gusta mucho el resultado, es bonita por su color y su aspecto y además está buenísima. Ojalá os guste y os animéis a hacer estas cosas en casa.

Ahí va la receta.

INGREDIENTES

  • 1 kilo de albaricoques
  • 500 gr. de azúcar
  • el zumo de un limón.

PREPARACIÓN

Hay que lavar muy bien los albaricoques porque yo no los pelo, no es necesario ni estropea el sabor dejar la piel.

Una vez bien lavados, se abren a la mitad y se deshuesan. Cuando toda la fruta está deshuesada se pesa y se pone la mitad de azúcar del peso de la fruta, es decir, para 1 kilo yo pongo 1/2 kilo de azúcar. Hay gente que pone la misma cantidad de ambas, a mí no me gusta tan dulce y con la mitad me parece que queda en su punto.

Escojo una cazuela grande y coloco una capa de albaricoques, la cubro con azúcar y pongo una segunda capa cubierta igualmente. Riego con el zumo del limón. Lo dejo reposar 3 o 4 horas y así va soltando un líquido que será en el que se cocerá la fruta.

Pasado este tiempo se observa bien el líquido que han soltado la fruta y el azúcar y lo pongo al fuego, al principio un poco alegre hasta que empieza a soltar espuma. Esta espuma hay que retirarla.

Se deja cocer todo a fuego lento-medio durante una hora aproximadamente porque realmente la textura nos irá diciendo el tiempo que queda.

Antes de llenar los tarros, que ya estarán limpios y secos, se deja templar pero lo justo para no quemarnos. Hay varias formas de esterilizar los frascos, yo lo hago de la forma tradicional, llenando los tarros casi hasta el borde, dejando un mínimo espacio de aire y los sumerjo cerrados en agua que se pone a cocer durante 30 minutos. Pasado este tiempo, saco los botes y los pongo sobre un paño de cocina boca abajo para garantizar el vacío.

Más cosas.

Tener esta mermelada de "fondo de despensa" es muy práctico porque se usa tanto para la tarta de manzana que enseñaré pronto como para rellenar una Sacher. Y por supuesto para unas riquísimas tostadas con mantequilla para el desayuno.

Hay gente que solamente hace el paso de colocar los botes boca abajo en cuanto los llenan; tienen que estar muy calientes. Sí se hace bien el vacío se garantiza la esterilidad.

Otra posibilidad es la congelación; yo no lo he hecho nunca, pero más de una persona utiliza este método para evitar el lío de las esterilización de los frascos.

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