Fusilli con níscalos.

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Hace unos días, alguien que nos quiere bien (gracias, MªAntonia) nos trajo a casa una caja hermosa llena de níscalos.

Con las ganas que tenía yo de poner una nueva receta en el blog  y contando con la inspiración del fotógrafo, enseguida pensé que estas setas iban de lujo para una nueva entrada.

El resultado fue un estupendo plato de pasta con níscalos y panceta, un poco calórico - es verdad- pero muy adecuado al tiempo lluvioso y otoñal que tenemos.

Como la cantidad que nos trajeron era abundante, no tuve más remedio que conservar parte de ellos. Buscando literatura al respecto de cómo se deben conservar los níscalos, encontré dos formas que me parecen igualmente válidas: conservación en bote de cristal o congelación. Ambas mantienen la textura de la seta y ayudan a tener un "fondo de despensa" para que el día menos pensado nos apetezca usarlas para un guiso con patatas, al ajillo o a la plancha. La congelación es menos engorrosa, lleva menos tiempo, por eso yo me decanté por este sistema. Haciendo "click" en los términos señalados encontrareis la forma de envasar o congelar estos níscalos.

Y ahora, sin más dilación, ahí va la receta.

INGREDIENTES.

(Para dos personas)
  • 4 o 5 níscalos troceados, ya limpios.
  • 150 gr. de pasta seca, en este caso fusilli
  • Una tira de panceta fresca o ahumada (bacon)
  • 1 cebolla
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Una cucharada de aceite de oliva.

PREPARACIÓN.

Poner a cocer la pasta en abundante agua con sal hasta que tenga el punto deseado. Sacar y reservar.

Cortar los rabos de los níscalos, usando solamente los sombreros bien limpios de tierra.

Cortar la panceta o el bacon en tiras y luego en trozos pequeños.

Picar la cebolla fina.

Poner la panceta en una sartén, freir y añadir la cebolla hasta que transparente. Poner las setas en la sartén y dejar que se hagan de 4 a 5 minutos. Si se necesita, porque no haya grasa suficiente, añadir la cucharada de aceite.

Servir la pasta caliente colocando los níscalos con la cebolla y la panceta encima.

Más cosas.

Yo he troceado los sombreros porque la mayoría de ellos eran grandes y alguno un poco desigual. Si en esta misma receta se utiliza otro tipo de seta mas pequeña y homogénea, se pueden dejar enteras.

Setas y hierbas suelen adaptarse muy bien, sazonar con cebollino, salvia o el imprescindible perejil aportan un buen punto de sabor y color.

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