Tarta de piña

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La tarta de piña que presento hoy se hace en el horno a diferencia de la gran mayoría de tartas de piña que se conocen y que se hacen en frío, siendo esta de sencilla elaboración y engrosando la lista de recetas de tartas fáciles. Las fotos corresponden a la que hice con piña natural aunque la receta vale  igual si se utiliza piña en conserva. Como he probado las dos versiones, voy a pasar a contaros mi experiencia, positiva y gratificante en ambos casos.

La diferencia más llamativa entre ambas es que en la que se hace con piña natural, observamos un fondo de sabor amargo perfectamente soportable, que no se asuste nadie, menos dulce pero sorprendente al principio aunque después resulta bien agradable porque no cansa ni empalaga nada. Es más exótica, diferente y muy acertada en personas que no tienen el dulce entre sus preferencias. Tampoco la elaborada con piña en su jugo, no en almíbar, resulta demasiado dulce.

La textura es muy parecida, muy cremosa y delicada.

Para el adorno, en la que se hace con piña natural, corté una rodaja fina y de aquí saqué las láminas que puse sobre la masa; si se colocan las rodajas gruesas sobre la masa, se hunden porque pesan y no es fácil que se mantengan en la superficie,  igual que se hace en el adorno de la tarta fácil de manzana o la tarta fácil de pera. Sin embargo, en la que se hace con piña en conserva, es más recomendable colocar dos o tres rodajas en la base de la tartera y sobre estas echar la masa de forma que al acabar la cocción, y tras enfriar la tarta, las rodajas queden arriba. Si se usa caramelo se quedan adheridas con facilidad.

Por tanto, y resumiendo, la misma tarta, pero con un sabor algo diferente según se utilice piña natural o en conserva.

Yo he elegido la elaborada con piña natural porque es menos habitual y porque mi frutero Roberto (El Rincón de la Futa en Segovia) me regaló una piña y, en su honor, la tenía que dar un buen uso. Rober, va por ti.

Ahí va la receta. Espero que, de una forma u otra, sea de vuestro agrado.

INGREDIENTES

  • 200 g. de piña natural triturada o  6 rodajas pequeñas de piña en conserva (calcular el mismo peso más o menos)
  • 3 huevos medianos
  • 2 yogures naturales, de piña o uno de cada sabor
  • 180 g. de azúcar
  • 80 g. de harina o Maizena
  • 75 g. de mantequilla derretida

Para adornar:

  • Rodajas de piña en medias lunas o enteras según la receta elegida
  • Almíbar o, en su caso, un poco del líquido que trae la conserva para pintar, con azúcar.Caramelo líquido (opcional)

PREPARACIÓN

Calentar el horno a 180º.

Si se emplea piña natural, lo primero será descorazonar la piña, pelarla y cortar dos o tres rodajas. Pasar la carne por una batidora hasta conseguir un puré. Lo mismo con las rodajas de piña en conserva, con la ventaja de que ya estarán limpias.

En un bol poner la piña triturada, los huevos, los yogures, el azúcar, la harina y la mantequilla. Triturar todo bien con robot o batidora.

Preparar un molde y engrasarlo. Echar la masa dentro y colocar los trocitos de piña sobre ella cubriendo bien la superficie. Se pueden colocar triángulos, medias lunas o elegir cualquier forma siempre y cuando sean finas para que no se hundan. Si es piña de bote, las rodajas se colocarán sobre la base del molde (con o sin caramelo) y encima de ellas se depositará la masa.

Introducir en el horno precalentado, a 180º, arriba y abajo durante 40 minutos aproximadamente. Pasado el tiempo sacar y esperar a que se temple.

En la elaborada con piña en conserva, cuando esté fría, dar la vuelta sobre la fuente o plato donde se va a servir para que las rodajas de piña queden arriba. Si tiene aspecto caramelizado no es necesario el brillo.

Pincelar la superficie con un poco de almíbar o con un poco de líquido de la conserva  y adornar a gusto (menta, frutos rojos…).

Más cosas

En la receta con piña en conserva: si se desea una superficie más dorada, se puede hacer un caramelo o poner caramelo líquido ya comprado en la base del molde, encima las rodajas y sobre estas la masa. Al dar la vuelta, la superficie estará más dorada debido al color que aporta el caramelo.

Para hacer el almíbar para brillo: azúcar y agua (o líquido sobrante de la lata) en proporción 2:1, es decir por cada 200 g. de azúcar 100 ml. de agua y cocer 5-7 minutos. Se puede aromatizar con unas gotas de ron.

Desde mi experiencia es mejor que al salir del horno quede con el aspecto más blando, como si estuviera un poco cruda sin estarlo, que pasarse de cocción, ya que en frío suele asentarse.

Esta tarta mejora sensiblemente de un día para otro por lo que es perfecta para tenerla preparada de antemano.

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