Mini quiches de tomate y brécol

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Hace dos días llegaron a casa unos amigos cargados con una hermosa caja de tomates; apenas quedaban unas horas para acabar el verano y dar la bienvenida a este otoño que ha empezado caluroso, como no queriéndose separar de su compañero que se va hasta el año que viene.

Ante tal caja de tomates enseguida aparecieron en mi mente las ensaladas, algún gazpacho tardío, el tomate frito y el pisto, la mermelada de tomates y estas quiches que presento hoy, fáciles y sabrosas y que en tamaño mini se pueden ofrecer como aperitivo. Algunas de estas recetas las congelaré para poder disfrutar en invierno de los regalos que, en este caso, nos ha dado la huerta segoviana este verano.

Las quiches son las tartas saladas más fáciles que conozco; son muy versátiles porque admiten prácticamente cualquier ingrediente, desde verdura a pescado o carne; salmón, espinacas, pollo, champiñón… son ingredientes habituales para elaborar estas tartas; el cuajado en el horno gracias a la mezcla de huevos y un componente lácteo como la nata o la leche, consiguen un acabado suave y cremoso. Son muy apropiadas para cenas y como entrantes y, como dije antes, en tamaño mini para aperitivo.

Cuando estudié en un libro de cocina francesa la elaboración de la famosa y conocida quiche Lorraine, observé que añadían un par de cucharadas de mostaza en la mezcla de huevos. Recomiendo esta práctica porque potencia sensiblemente el sabor, habitualmente suave en este tipo de preparaciones, sin destacar ni enmascarar otros.

Y sin más, ahí va la receta.

INGREDIENTES

  • Una plancha de masa quebrada o brisa, preferiblemente redonda
  • 4 o 6 tomates en función del tamaño
  • 2-3 cucharadas de azúcar
  • Unas ramas pequeñas de brécol
  • 3 huevos grandes
  • 200 ml. de nata líquida (o leche evaporada tipo IDEAL)
  • 2 cucharadas de mostaza a la antigua
  • Queso parmesano rallado
  • Sal y pimienta

PREPARACION

Lo primero será decidir si vamos a hacer una única tarta o varias pequeñas; en el caso de una sola, se elige un molde redondo de unos 24-26 cm de diámetro, apto para horno, habitualmente utilizado en tartas de manzana.

Si se elije el tamaño mini se dispondrá de moldes pequeños, de unos 12 cm de diámetro, de cerámica o desmoldables. En mi caso, salieron tres tartas de una plancha rectangular que era la que tenía en casa en ese momento. La receta se relata para el caso de una única tarta.

Encender el horno a 190º, calor arriba y abajo.

Lavar los tomates y partirlos en mitades o cuartos según el tamaño, quitar las semillas y apretarlos con los dedos para que se vaya parte del agua; colocarlos en una fuente para horno y cubrirlos con el azúcar. Meter en el horno ya caliente durante 30-40 minutos hasta que se vea que se carameliza el azúcar y han perdido el agua. Sacarlos a un plato y reservar.

Cocer las flores de brécol en agua con sal durante unos minutos o bien, saltearlas en una sartén con unas gotas de aceite de oliva. Sacarlas a un plato y reservar.

Untar el molde con mantequilla y colocar un papel de horno recortado según el tamaño del molde.

Sacar la masa quebrada del envase, colocarla sobre el papel que está en el molde y con los dedos ir pegando la masa por todo el borde para que quede bien cubierto. Poner otro círculo de papel sobre la masa y poner peso encima (legumbres secas o bolas de cerámica). Meter al horno durante 10 minutos.

Mientras, en un bol grande, poner los huevos y la nata y batir con la batidora; añadir la mostaza y batir de nuevo.

Echar en la mezcla los tomates y las flores de brécol y mezclar con una cuchara; añadir el parmesano y salpimentar a gusto.

Pasados los diez minutos, se saca del horno el molde, se retiran las legumbres y el papel que las contienen y se añade la mezcla preparada anteriormente.

Se hornea durante 30 minutos a 190o; si se observa que coge color por arriba se baja la temperatura a 180o. Recomiendo pinchar la tarta a los 20 minutos para ver cómo va la cocción.

Sacar del horno, dejar templar y servir.

Más cosas

En este caso he utilizado masa de hojaldre comprada, por comodidad y rapidez y porque la tenía en casa. Siempre es mucho más rica una masa hecha en casa pero a veces conviene aprovechar lo que nos ayuda a ganar tiempo. La receta original de las quiches siempre utiliza masa quebrada o brisa.

Los tomates se caramelizan en el horno; también puede hacerse en una sartén siguiendo el mismo proceso pero creo que con el calor del horno se deshidratan más rápidamente y te permite ir preparando la masa y la mezcla sin estar tan pendiente. Yo tardé 40 minutos en caramelizar los seis que puse.

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