Mermelada de peras

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La mermelada de peras no es tan conocida ni utilizada como la de fresas o ciruelas pero es tan suave, tan rica, que merece la pena y cuesta muy poco hacerla. Cuando he vuelto de mis vacaciones este año he comprado un montón de peras y he hecho una mermelada espléndida aunque es cierto que, al hacerla, cunde menos que la de fresas o la de moras, tiene mucho agua y tan solo me salieron dos botes por cada kilo de fruta.

Aparte de utilizarla de forma tradicional, untada en tostadas para el desayuno, es muy buena para mezclar con ingredientes salados como se verá en la tapa que será la próxima entrada de este blog. Creo que también es muy adecuada para pincelar algún bizcocho o , por ejemplo, dar brillo a una tarta de manzana. 

He utilizado pera ercolina, por su sabor y porque mi frutero me la recomendó y si él me lo dice es que merece toda mi confianza. Es una pera jugosa, dulce, carnosa y de gran aceptación .  Se consume generalmente fresca pero es muy normal utilizarla en preparaciones saladas o en mermelada, acompañando a una tabla de quesos o en una ensalada.

Ahí va la receta.

INGREDIENTES

  • 1 Kilo de peras
  • 600 g. de azúcar

PREPARACIÓN

Pelar las peras y disponerlas en una cazuela grande, añadir el azúcar y cocer a fuego medio. Ir removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera durante una hora aproximadamente. No hace falta remover continuamente pero sí cada cierto tiempo para que al remover, la fruta se vaya deshaciendo y formando la textura deseada de mermelada. Cuando esté casi hecha, podemos dar un golpe de batidora para que no queden trozos de fruta demasiado grandes.

Para saber cuándo la mermelada está en su punto, hay que tener en cuenta que en caliente estará más líquida y  en cuanto se enfríe,  más sólida. Según he leído la temperatura ideal para que la textura de la mermelada sea perfecta es de 104º, que mediremos con un termómetro de cocina; si no se tiene termómetro -como es mi caso- o te fías de lo que vas viendo, es decir, del aspecto que va adquiriendo o  hay una forma muy casera de saber si la mermelada ya está en su punto y es la de meter un plato en el congelador, sacarlo cuando esté muy frío y depositar un poco de mermelada;   si pasados dos minutos ésta forma una película que se arruga al tocarla es que  está ya lista. Seguro que hay más trucos para saber si has llegado a conseguir el punto!

Apagar el fuego, acercar los botes de cristal e ir echando en ellos la mermelada caliente,  tapando de inmediato y poniendo los botes boca  abajo para que se haga el vacío. Sobre el tiempo que hay que dejarlos boca abajo, he recogido varias opiniones: desde unos minutos a toda una noche. En mi caso, lleno los botes, los doy la vuelta y los dejo en esta posición hasta que se han enfriado del todo, unas dos horas aproximadamente.

Guardar en sitio fresco o en la nevera directamente.

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