Dulce de manzana

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En casa de la abuela Honesta siempre había una mesa con muchos tarros con dulce de manzana, bollinas (casadielles) y manzanas asadas reposando en platos de duralex.

Mi marido recuerda con cierta nostalgia esta escena de su niñez cuando pasaba los veranos en Muros de Nalón; el manzano que había en la huerta de casa de su abuela daba una buena cantidad de manzanas; con ellas preparaban el dulce que luego solía comer con pan o galletas.

Yo también viví esa escena cuando años más tarde empecé a ir por allí con nuestros hijos y recuerdo perfectamente cómo nos ofrecían cualquiera de estos postres tan caseros; también frente a la casa de Marina, hermana de Honesta, había un manzano de San Juan que daba unas manzaninas pequeñas y muy sabrosas y que también Marina, al igual que su hermana, asaba para ofrecer a quien llegaba de visita.

Por eso la receta de hoy; porque tiene mucho de recuerdo, de sabores, de aromas que quedan para siempre y de recetas que nunca deben olvidarse.

El dulce de manzana, que es el protagonista de esta receta, lo he elaborado con manzanas de reineta de El Bierzo porque, aunque no vivo en Asturias ni tengo manzanos en mi jardín, tengo una buena frutería que trae unas excelentes manzanas de esta variedad y que me permiten realizar esta receta tan familiar. En realidad, el dulce de manzana no es más que una confitura que puede realizarse con cualquier tipo de manzana, teniendo en cuenta solamente el dulzor de la misma para añadir más o menos azúcar; el resultado es un dulce más fino que el de membrillo y que, aparte de tomarse como postre, acompaña muy bien a quesos y a tostadas de pan con mantequilla.

Siendo hija de asturiana y con un marido asturiano también, va esta receta como homenaje a esa tierra tan buena, que tanto nos gusta y a la que espero volver pronto.

INGREDIENTES

  • 1 K de manzanas
  • Medio vaso de agua
  • 800-900 g de azúcar

PREPARACIÓN

Lavar, pelar y descorazonar las manzanas

Trocearlas y ponerlas en una cazuela junto con el medio vaso de agua

Poner a fuego bajo-medio durante media hora o hasta alcanzar una consistencia muy blanda, como de compota

Pasar por la batidora y volver a poner al fuego, esta vez con el azúcar.

Remover bien y dejar que se cuezan durante 35 o 40 minutos a fuego bajo-medio. Hay que tener la precaución de ir removiendo con una espátula con frecuencia porque el azúcar se va caramelizando y no debe pegarse.

Estará listo cuando la consistencia sea espesa y haya adquirido el color del caramelo (rubio oscuro).


Verter la confitura en una fiambrera o recipiente rectangular con tapa, y dejarlo abierto hasta que se enfríe. Una vez frío, poner sobre la superficie un papel vegetal engrasado con aceite que lo cubra y cerrarlo. Conservar en la nevera o en un lugar frío y seco.

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Comentarios

  1. Ufff que delicia!!
    Además los sabores que nos recuerdan a la infancia saben doblemente mejor ;)

    Besos

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    Respuestas
    1. ¡Desde luego! Nada hay como recordar con los sabores y aromas de la infancia.
      Por eso no debemos olvidar las tradiciones de la familia.
      Muchas gracias Sopa de Sopa.

      Eliminar

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