Galletas Moscovitas de almendra y chocolate
Las galletas Moscovitas son unas finas pastas que se elaboran con almendras, nata y azúcar y se cubren con chocolate por uno de sus lados; es un pequeño bocado dulce y crujiente para acompañar nuestro café.
La idea original pertenece a la pastelería Rialto en Oviedo, que creó y patentó su Moscovita y ha conseguido que esta delicada galleta se haya convertido en la joya de la casa; con todo el respeto que me produce replicar su dulce más famoso, he elaborado unas cuantas y creo que puedo estar satisfecha con el resultado.
La receta es sencilla y hay que tener en cuenta el uso de buenos ingredientes para que el resultado final esté a la altura de las originales; para ello, es preferible usar la variedad de almendra Marcona que aporta un sabor suave y delicado; es una almendra que aporta grasas saludables, proteínas vegetales, vitaminas y minerales y fibra por lo que es un producto extraordinario y que en pastelería se utiliza mucho por su textura y sabor; originaria del mediterráneo, en España se cultiva en tierras alicantinas y valencianas y su uso se ha popularizado mucho gracias a su versatilidad en la cocina. Respecto al chocolate se puede usar cualquiera de sus variedades como el chocolate negro, con leche o blanco considerando también el uso de un producto de calidad.
No todo van a ser horas en la cocina; con esta receta, en un rato podemos tener un dulce apetitoso y muy sabroso que nos acompañe y nos alegre el día.
Esta receta de galletas Moscovitas se la debo a Ana, tía de mi marido que cocina estupendamente; ella me dio la receta hace mucho tiempo. Ahora ha llegado el momento de hacerla para el blog y gracias a ella podemos disfrutar de estas deliciosas pastas.
Ahí va la receta.
Ingredientes
Para 20 galletas aproximadamente.
- 100 g de nata para montar (35% materia grasa)
- 100 g de azúcar glas
- 20 g de harina
- 100 g de almendras picadas en cubitos
- 125 g de chocolate (en este caso, con leche) para fundir
Preparación de las galletas Moscovitas
Tiempo de preparación: 15 minutos, de horneado: 40 minutos, total: 55 minutos.
En un cazo poner la nata y el azúcar glas; calentar hasta que el azúcar esté bien disuelto
Añadir después la harina removiendo bien para que se disuelva y no tenga grumos.
Echar las almendras picadas en cubitos y remover.
Preparar una fuente de horno cubierta con papel apto para horno.
Precalentar el horno a 180°, calor arriba y abajo sin ventilador. O bien a 170° con ventilador.
Con la masa resultante que será algo espesa ir formando pequeños montoncitos sobre el papel teniendo en cuenta que deben ser pequeños (como una nuez) y deben estar bien separados unos de otros ya que la masa se expande mucho y pueden unirse unos con otros. Habrá que ir haciendo tandas de 6 en 6 para asegurarnos de que salgan de un tamaño adecuado y no se peguen.
Meter la bandeja al horno durante 8-10 minutos; pasado el tiempo sacar la bandeja del horno, coger el papel con cuidado y depositarlo con las galletas sobre la encimera para que se enfríen enseguida y se solidifiquen del todo.
Repetir la operación con otra tanda de 6 montoncitos y así sucesivamente hasta que se acabe la masa.
Derretir el chocolate al baño maría o bien al microondas en espacios cortos de tiempo para que no se queme.
Cuando las galletas están frías, se pintan con chocolate derretido por la cara lisa dejándolas con ese lado hacia arriba para que se seque el chocolate y cuando estén listas…¡Ya se pueden probar!
Más cosas
Cada horno es un mundo. Con lo que os voy a contar solo pretendo que cada uno valore la temperatura que puede ser la más apropiada sabiendo como funciona su horno. Yo probé dos temperaturas, con y sin aire: 180°, 170°, 180° con ventilador y 170° con ventilador. El dorado más apetecible y mejor lo conseguí con 170° y con aire. A 180° me salieron más oscuras, sin llegar a quemarse pero de sabor más tostado. Espero que con estas pautas obtengáis unas pastas doradas deliciosas.
Cuando las sacas del horno, están algo blandas pero en cuestión de 1 o 2 minutos se endurecen y con la ayuda de una espátula las puedes sacar a una superficie, un plato o bandeja mientras esperan a ser pintadas de chocolate
Quedan muy bonitas para regalar si las haces de tres colores, unas con chocolate negro, otras con blanco y otras con chocolate con leche.




