Ensalada de brevas

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Nunca recuerdo desde cuándo me gustan los higos. Cuando era niña me gustaba estar en el huerto y  arrancar los pimientos y los tomates que nos decían que ya estaban maduros para recoger; también la higuera que dejaba caer las hojas fragantes sobre el banco viejo, llamaba mi atención cuando en pleno verano, allá por finales de agosto, nos regalaba con montones de higos verdes, dulces y sabrosos, que me dejaban comer con medida para no ponerme “mala de la tripa”.

La higuera es un arbusto de gran longevidad, con unas hojas caducas,  grandes y lobuladas; este pequeño árbol ha sido protagonista de diversas escenas literarias muchas de ellas bíblicas (hay más de 50 referencias) y de sus hojas se cuenta, precisamente en el Antiguo Testamento,  que incluso sirvieron para tapar la desnudez de Adán y Eva. Si apreciados son sus frutos, igualmente buscada es la sombra de una higuera en un día de calor intenso.

De la higuera se obtiene una cosecha temprana, generalmente en el mes de junio, con unos frutos llamados brevas o higos tempranos con una piel de color morada y de sabor dulce si están en su punto de madurez; después de esos primeros brotes, en agosto y septiembre aparecerán nuevos frutos diferentes en su tamaño y color y que son los higos tardíos con una piel verde, una carne fina y carnosa y un exquisito sabor dulce. Sus frutos son muy apreciados y su uso en cocina actualmente va adquiriendo cada vez más protagonismo tanto en platos dulces ( ver: tarta de higos) como salados; de toda la vida se han consumido higos secos que no es más que una forma de conservación de la fruta y que junto con los frutos secos (nueces, sin ir más lejos) siempre fueron manjares navideños. El higo se lleva muy bien con el queso, fundiéndose ambos sabores en empanadas, ensaladas o sobre una simple tostada.

Aprovechando que hoy es 20 de junio y que el verano comienza mañana de forma oficial, he escogido esta ensalada preparada con unos higos tempranos o brevas. En busca de mezclas diferentes, el salami aporta un gusto nuevo y diferente cuando lo habitual es mezclar los higos con jamón, si se trata de embutidos. Aparte, el aliño suave con limón potencia esta mezcla de sabores sin restar protagonismo a la pieza fundamental que es la breva. No obstante, he preparado y probado también con una vinagreta habitual, que uso en la mayoría de mis ensaladas y el resultado es excelente. Dejo la receta de ambos aliños para que cada uno elija en función de sus preferencias.

Sin más dilación, ahí va la receta. Os deseo a todos un feliz verano.

INGREDIENTES

  • Brotes de lechugas diversas, canónigos, rúcula o una mezcla de todas
  • 4-6 brevas
  • Queso feta o de cabra
  • 4-6 lonchas de salami
  • Aliño

Aliño de limón:

  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • 2 cucharadas de zumo de limón colado
  • Sal y pimienta

Vinagreta:

  • 200 ml. de Aceite de oliva virgen
  • 100 ml. de vinagre de Jerez
  • Un chorro de miel
  • Una cuchara de postre de mostaza a la antigua
  • Sal
  • Pimienta

PREPARACIÓN

Lavar y secar el exceso de agua de las lechugas.

Limpiar las brevas, retirar el pedúnculo  y cortar cada una en cuartos.

Cortar cada loncha de salami en cuartos.

Disponer en una fuente las lechugas variadas, los cuartos de brevas y de salami y desmenuzar el queso feta sobre ello; si usamos queso de cabra puede disponerse en rodajas pequeñas.

Aliño de limón: en un bol batir el aceite y el zumo del limón con un tenedor, salpimentar y rociar con él la ensalada.

Vinagreta: mezclar el aceite con el resto de ingredientes, echar en un biberón y rociar la ensalada.

Más cosas

Es conveniente que al disponer los ingredientes de la ensalada queden los cuartos de brevas visibles sobre las hojas verdes para conseguir un bonito contraste de colores.

La vinagreta siempre la dejo preparada en biberón porque suelo hacer más cantidad para que sobre y tener preparada cantidad para esta u otra preparación. Una vez batidos los ingredientes y tras echarla sobre la ensalada, el resto se conserva bien en la nevera y el biberón es un buen recurso pero, por supuesto, no imprescindible.

En mi casa somos muy de vinagre en las ensaladas; por eso preparé para esta receta ambos aliños. El de limón es suave y casa perfectamente con la mezcla, por si a alguien le apetece probarlo.

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