Tarta de crema y fruta fresca

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Esta tarta es muy conocida y en casi todas las pastelerías la tienen en sus mostradores en tartaletas individuales o como tarta entera; es una de las preferidas de mi hija Beatriz, la mamá de mis tres nietos, y se la voy a dedicar a ella.

Se trata de una tarta con una base de masa brisa o masa quebrada azucarada sobre la que se dispone una buena capa de crema pastelera que a su vez sirve de cama para las frutas que deseemos poner; la masa es fácil de hacer, tan solo será cuestión de mezclar la harina con la mantequilla fría y formar con los dedos una masa arenosa sobre la que añadiremos el resto de ingredientes; tras el paso por la nevera podremos extenderla sobre el molde. Por supuesto, si se desea se puede usar masa comprada que reduce el tiempo de preparación aunque yo os invito a hacerla porque la diferencia es notable y siempre el resultado nos dejará mucho más satisfechos.

La crema pastelera es una delicia de la repostería, es una crema delicada, exquisita y muy versátil para usar como relleno de masas, hojaldres, bizcochos o tartas; es una crema inglesa que se espesa con harina fina para obtener una consistencia más espesa.

Y las frutas… pues a elegirlas en función de nuestro gusto jugando con los colores para que además de exquisito sea un postre bonito y que invite a degustarlo. En este caso he usado albaricoques, frambuesas, plátano y unas moras que tenía congeladas desde el otoño.

Una excelente manera de terminar una comida de domingo con esta delicia de frutas frescas.

Ahí va la receta.

INGREDIENTES

Para la masa:

  • 150 g. de harina
  • 75 g. de mantequilla en dados fría
  • 50 g. de azúcar glas
  • 1 huevo entero
  • Pizca de sal

Para la crema pastelera:

  • 500 ml. de leche
  • 125 g. de azúcar
  • Unas gotas de concentrado de vainilla
  • 40 g. de maizena
  • 4 yemas

Para adornar:

  • Un sobre de gelatina neutra
  • Un vaso de agua
  • Una cucharada de azúcar
  • Frutas variadas

PREPARACIÓN

El primer paso será hacer la crema pastelera para que dé tiempo a que se enfríe bien y al depositarla sobre la masa evitar que esta se ablande.

Para ello, en un cazo se pone la leche con unas gotas de vainilla (líquida o concentrado) a hervir. Cuando hierve, se retira del fuego.

En un bol aparte se baten las yemas con el azúcar y la Maizena, a mano y con unas varillas.

Sin dejar de mover con las varillas, se añade un poco de la leche hervida a la mezcla de yemas que tenemos en el bol. Yo lo que hago es verter la leche del cazo en una jarra pequeña para que baje temperatura y no me coagule las yemas.

Cuando la mezcla de yemas y leche esté bien unificada, cremosa y homogénea (es fácil de ver) la añadiremos al cazo de la leche caliente y de nuevo la colocaremos al fuego, SIN PARAR DE MOVER CON LAS VARILLAS.

Pasados unos minutos, en los que habremos removido continuamente la mezcla con las varillas, se nota que va espesando. Cuando alcance el punto de espesor deseado se retira el cazo del fuego.

Echar la crema en un recipiente y tapar con film asegurando que el plástico toque la crema para evitar que se forme una película.

Cuando esté templada reservar en la nevera.

A continuación es el momento de hacer la masa.

En un bol grande se pone la harina y en el centro la mantequilla en trozos fríos. Se amasa con los dedos, también frotando con las dos manos, de forma que el resultado sea una masa desmigada de aspecto arenoso.

Se añade el resto de ingredientes, es decir el huevo entero, el azúcar y la pizca de sal. Se amasa de nuevo con los dedos hasta que estén todos bien integrados.

Se forma una bola, se cubre con papel film y se mete en la nevera. Yo la tuve un par de horas porque tenía otras cosas que hacer; en principio al menos una hora sí debe estar en frío.

Se prepara el molde a utilizar engrasándolo bien por todas sus paredes; en este caso he usado un molde rectangular de 35x13x3. Se forra la base con papel para hornear y sobre este se va estirando la masa con la manos hasta conseguir forrarlo del todo. Esta es una masa que no necesita ser amasada con el rodillo; esto significa que directamente de la bola de masa fría vamos cogiendo trozos con las manos y se van estirando sin dificultad sobre el molde.

Una vez forrado el molde por completo (incluidas las paredes) conviene dejarlo en la nevera un rato. Si no se tiene tiempo, se continúa.

Se coloca un nuevo papel encima y se llena con legumbres secas que tengamos destinadas solo para este uso (por ejemplo unos garbanzos).

Meter al horno precalentado a 180º , calor arriba y abajo durante 30 minutos; si se observa que el borde se pone tostadito antes habrá que echar un vistazo para que no se nos queme.

Pasado este tiempo de cocción se saca del horno y se espera a que se enfríe.

Se rellena con la crema también fría y se colocan encima las frutas combinándolas como más nos guste.

Para terminar se prepara una gelatina siguiendo las instrucciones del sobre (el azúcar se mezcla con el polvo de gelatina) y y se bañará con ella la superficie de las frutas rellenando bien entre ellas.

Meter en la nevera un buen rato para que asienten la crema y la gelatina.

Cuando vayamos a hacer la tarta se saca la masa de la nevera.

Más cosas

Para organizarse bien con esta tarta hay que tener en cuenta que tanto la masa como la crema deben estar frías para evitar que la primera se reblandezca en exceso; por ello habrá que tener en cuenta los tiempos de nevera. Yo hice el sábado por la tarde la masa y la crema y el domingo la terminé.

Si no se ha hecho nada el día anterior, empezar por la mañana con la crema y la masa dejando un tiempo de nevera hasta el relleno.

La masa se puede extender con el rodillo y luego pasar la lámina sobre el molde igual que se hace con las que compramos hechas; no es imprescindible porque como cuento más arriba con la ayuda de las manos la vamos colocando con facilidad a partir de porciones.

Lo más delicado de todo el proceso, aunque no lo parezca, es sacar la base de la tarta del molde una vez horneada y sin que se desmorone. Para eso es recomendable el uso de moldes con base desmoldable y sobre todo saber esperar a que se enfríe para que al sacarla no se rompa. No obstante, con la ayuda del papel y con un poco de cuidado y alguna espátula el éxito casi está garantizado. Si a alguien le interesa hay un post magnífico de Miriam en el que explica el uso de un molde u otro a partir de las cantidades que tengamos. Lo dejo escrito más abajo.

Fuentes de referencia: https://www.marialunarillos.com/blog/2018/05/como-adaptar-recetas-tamano-molde-diferente.html

www.marialunarillos.com

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Comentarios

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