Pastas de té de naranja y de fresa

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Las pastas de té han sido tradicionalmente una expresión de buen gusto y refinamiento; acudir de visita a una casa o acompañar a un enfermo llevando una cajita de pastas siempre ha sido una demostración de buena educación; en la actualidad como es muy variada la oferta de pequeños dulces para regalar, igualmente quedamos muy bien con unos bombones, macarons o pastelitos y si son hechos en casa, el regalo multiplica su valor indudablemente.

El origen de la galleta de mantequilla, precursora de la pasta de té, se remonta al siglo XII que es cuando se tiene datada la primera receta escrita; en el siglo XVII se normaliza la costumbre de tomar el té, sobre todo en la sociedad inglesa y fue en el siglo XIX cuando la Duquesa de Bedford, estando ante una taza de té solitaria, demandó una pequeña porción de “algo comestible” que acompañara a tan apreciada bebida; ante tal petición le presentaron una pequeña pasta dulce, elaborada con mantequilla y que fue del total agrado de la Duquesa, que puso todo su empeño en que la hora del té, a partir de ese momento, siempre estuviese acompañada por una o varias de esas exquisitas pastas.

Desde entonces, las elaboraciones de pastas han evolucionado y, partiendo de una serie de ingredientes básicos, se consiguen ricas variaciones añadiendo licores, especias o chocolate, por ejemplo.

Hay varios tipos de pastas; esta receta que presento es una receta tradicional de pasta de té con mantequilla y almendra, de masa seca, que se amasa con facilidad y, tras un reposo en nevera, se moldea para formar las galletitas.

He elegido esta receta dulce para, de nuevo, utilizar la mermelada de naranja amarga, de la que hablaba en la anterior receta publicada: el solomillo con salsa de naranja amarga. En ambas recetas utilizo con un fin bien distinto una parte de mermelada que aromatiza y acompaña perfectamente a la masa de mantequilla, en el caso de la receta dulce y a la carne, en el caso de la receta salada. También he utilizado mermelada de fresas que ya tenía hecha para conseguir pastas con dos sabores y colores.

Ahí va la receta.

INGREDIENTES

  • 300 g de harina
  • 1 huevo entero (y una yema para pintar, opcional)
  • 170 g de mantequilla blanda, en pomada
  • 100 g de almendra molida
  • 130 g de azúcar
  • Pizca de sal
  • Mermelada de fresa
  • Mermelada de naranja amarga

PREPARACIÓN (manual)

En un bol grande poner la harina tamizada formando un hueco en el centro; añadir el resto de ingredientes y con la ayuda de una espátula, mezclarlos.

Cuando estén mezclados únicamente, sacar la masa a la mesa e ir amasando hasta formar una bola. En pocos minutos estará amasada.

Envolver en plástico de cocina y meter en la nevera, al menos durante 1 hora.

Sacar la masa de la nevera, apoyarla en la mesa de trabajo y aplastarla con la palma de la mano, estirar ahora con el rodillo hasta dejar una masa fina como de 1 cm.

Precalentar el horno a 160o

Con unos cortapastas de la forma que se desee, se corta la masa, teniendo en cuenta que son dobles, es decir, cada pasta tiene dos galletitas: una arriba con agujerito y otra abajo, lisa del todo. Sobre la de abajo se apoya la pasta con agujero central que es el que se rellena con la mermelada. Existen cortapastas con forma central para que al posarlo en la masa se corte ya con la forma deseada; si se usa un cortapastas normal, por ejemplo un aro redondo, cortaremos dos porciones iguales y en una de ellas haremos un agujero central con algo cilíndrico que marque el circulo a cortar, por ejemplo, la base de un cono de manga pastelera.

Poner un poco de mermelada en el hueco de cada pasta.

Si se desea, se pueden pintar con una yema para que queden con un bonito dorado.

Se van apoyando las pastas sobre una bandeja de horno forrada con papel adecuado y se hornean a 160o-165o durante 15 o 20 minutos

Una vez frías se espolvorean con azúcar glas.

PREPARACIÓN THERMOMIX

Poner los ingredientes en el vaso y programar 20 segundos en V6.

Echar la masa en la mesa y formar una bola que se meterá en nevera una hora como mínimo.

Proceder como en la forma manual para el formado de las pastas.

Más cosas

La mermelada que se mete en el agujero central es poca cantidad; puede pasar que en el horno se deshidrate un poco y al sacar la pasta se vea con poca mermelada; en este caso, y aún calientes, se deposita un poco más de mermelada y quedan perfectas porque al enfriarse se solidifica y se une a la mermelada de abajo.

Hay preparaciones en las que rellenan con la mermelada al sacar la pasta del horno.

Se puede hacer un poco de chocolate de cobertura; con él se decoran también las pastas pintando la mitad o usándolo como relleno.

Como normal general para la realización de la masa de este tipo de pastas se utilizan siempre los siguientes ingredientes: harina, azúcar, mantequilla, huevos y pizca de sal; se puede sustituir parte de la harina por almendra molida y añadir ciertos aromatizantes como un vino dulce, ralladura de limón o canela, por ejemplo. En el libro “el arte de la repostería” de la autora asturiana María Luisa García, se explican hasta tres fórmulas para la elaboración de unas pastas de té variadas.

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